Acné; Síntoma característico del Síndrome de Ovario Poliquístico
Si ya en la adolescencia la mayoría de las mujeres están preocupadas por aquellos granitos rebeldes que aparecen en el rostro en los momentos más inoportunos, el padecer de acné en la edad adulta trae toda una serie complicaciones estéticas y de salud, ya que sin saberlo es una de las primeras señales que delata al Síndrome de Ovario Poliquístico.
Pero el acné causado por el Síndrome de Ovario Poliquístico (SOQ) es diferente al que se suele presentar durante la pubertad, ya que si bien tiende a concentrarse en el rostro, cambia su intensidad según etapas del ciclo menstrual, coincidiendo con los desequilibrios hormonales que allí se manifiestan.
La primera reacción ante la aparición de acné en un adulto, sobretodo si se mantiene durante varios meses, es recurrir a la consulta de un dermatólogo, especialista que a través de un examen físico o pruebas de laboratorio podrá identificar su origen, refiriendo a la paciente a un médico que estudie el síntoma a fondo buscando una relación con el SOQ.
Generalmente el acné en la mujer adulta se relaciona a problemas glandulares, especialmente en aquellas que controlan las hormonas sexuales, principalmente la progesterona. El desarrollo de gratitud en el rostro propia del SOQ generalmente mejora con la ingesta de anticonceptivos orales que tienen como base la progesterona.
Las mujeres, sobretodo aquellas que tengan una historia médica familiar con casos de Síndrome de Ovario Poliquístico, necesitan estar alertas a síntomas tempranos, como el acné, los que pueden ser la clave para un diagnostico precoz, permitiendo comenzar el tratamiento de las posibles complicaciones antes que otros sistemas del cuerpo se vean afectados.